El joven asesinado en Ibarlucea caminó dos cuadras antes de caer desplomado con un tiro en el pecho

Un nuevo crimen se registró a plena luz del día en Ibarlucea pero en el pueblo “nadie vio nada”. Fue el sábado pasadas las 13 y tuvo como víctima a Alexander Najaya Becerra, un joven de 25 años de nacionalidad boliviana. Se había mudado a una casa de la zona rural del extremo este de Ibarlucea y en el límite con el cementerio de Granadero Baigorria­. Al parecer dos o tres hombres entraron a la humilde vivienda y le dispararon mientras estaba acostado. Como pudo llegó hasta la casa de Los Alamos 8103, ubicada a un par de cuadras y donde vivía su hermana. Logró entrar pero se desplomó en el patio. El tiro que lo mató le atravesó el corazón.

Una vecina del muchacho contó que pasó por esa casa alrededor de las 17 y vio la puerta abierta y un reguero de sangre. Ingresó y lo encontró tirado en el patio. Luego llamó al sistema 911 y acudió a la vivienda el móvil 5 del efector de salud Samco de Ibarlucea. La médica a cargo diagnosticó que el joven había muerto por una herida de bala en el pecho y no halló otros orificios, al menos a primera vista. Fue a nueve días del triple crimen de una pareja y su hija de un año que se registró en esa localidad a la salida de fiesta de casamiento.

A la policía le llamó la atención que a pocos centímetros del cuerpo del joven se halló su pasaporte. Se presume que él mismo lo buscó ante la alternativa de ser trasladado a un hospital. El gabinete criminalístico realizó un relevamiento de la escena del hecho y la fiscal Gisela Paoliccelli solicitó el levantamiento de rastros, pericias fotográficas y la toma de testimonios.

Familiares y conocidos de Becerra aseguraron que había convivido con una “chica del barrio” en la casa de la calle Los Alamos pero se pelearon y se fue de la casa a vivir al campo, una tapera ubicada a un par de cuadras. Allí lo fueron a buscar. “Yo lo vi el jueves pasado, me ayudó a hacer un trámite. Era un buen pibe y trabajaba como carpintero“, dijo un allegado.

La zona en que mataron a “Boli”, como le decían en el barrio, es una suma de calles de tierra, descampados y casas construidas por gente de trabajo. A Becerra lo mataron pasado el mediodía y en un barrio donde los vecinos saturan las calles y los chicos juegan en una plaza que está a menos de cincuenta metros de la casa en la que lo hallaron sin vida, pero en esas calles nadie dice haber visto algo.

Cuando una niña de no más de cinco años comenzó a contarle al cronista de La Capital lo que había visto, como si fuera un cuento de terror, otra nena de la misma edad se acercó, la tomó de la mano y le advirtió: “Vos no viste nada”.

Pero los comentarios circulan. El este de Ibarlucea está conectado con el extremo oeste de Granadero Baigorria por medio de un puente. De un lado y del otro las historias se saben.

“En esa parte de Ibarlucea hay un grupo de pibitos que la mueven. Parece que en la banda del Boli hubo un enfrentamiento entre ellos y alguno que se la juró lo fue a buscar. Nadie habla porque tienen miedo. Lo que le puedo decir es que ese era un barrio tranquilo hasta que llegó la familia esa y se armó la banda. No sé si el pibe era jefecito o algo así, pero sí que movían droga en la zona. El crimen tiene que ver con drogas seguro”, dijo un vecino de esa zona.

En una plaza ubicada a unos cincuenta metros de donde murió Becerra, sus amigos tomaban unas gaseosas ayer a la tarde. “Nosotros no sabemos nada”, dijeron sin levantar la vista.

Con información de La Capital

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