La aparición de pumas en Santa Fe volvió a encender las alarmas. En los últimos días, vecinos de Cayastá reportaron al menos tres ejemplares en la zona ribereña, un fenómeno que genera preocupación que, según los especialistas, puede manejarse con procedimientos adecuados.
Este escenario se suma a otros episodios recientes en la provincia, como el puma hallado meses atrás en una vivienda de Cabaña Leiva, lo que reabrió el debate sobre la interacción entre fauna silvestre y zonas habitadas. Desde el Gobierno provincial insisten en la necesidad de actuar con prudencia y dejar que los animales retornen por sí solos a su entorno natural.
En diálogo con LT10, el director de Fauna de la provincia, Pablo Siroski, brindó detalles sobre los avistamientos en Cayastá y explicó cómo se aplica el protocolo de intervención.
Siroski confirmó que hubo dos pumas constatados y un posible tercero: “Tenemos información concreta de que fueron dos. Dos seguro, y tenemos un reporte de que apareció un tercero”, indicó.
Sin embargo, al llegar al lugar, el equipo no logró ubicar al último ejemplar: “Fueron hasta el lugar donde había sido avistado y ya no se lo encontró. Así que podemos hablar de un tercero, pero concretamente dos”, explicó.
Los animales se movían en zona periurbana, siempre cerca del río: “Estaban en las afueras, muy cercanos a la ribera del río”, señaló.
Comportamiento y riesgos
El funcionario describió la reacción habitual de estos felinos ante la presencia humana: “Suben a los árboles porque se sienten amenazados. Empiezan a ladrar los perros, aparece gente, y es el comportamiento clásico”.
Consultado sobre la distancia respecto a las viviendas, detalló: “Uno apareció en el patio de una casa que estaba casi en el borde del río”.
Aunque en general la población se mantiene a distancia, reconoció que también existen curiosos: “Hay gente que se acerca demasiado y pone en riesgo su cuerpo. Estamos hablando de grandes felinos, animales potencialmente peligrosos”, advirtió.
No obstante, remarcó que los perros son quienes más complican la situación: “Lo que genera mayor perjuicio normalmente son los perros. Muchas veces ladran y eso genera precauciones para el animal”.
El protocolo de actuación
Siroski explicó que la Provincia aplica un procedimiento rápido y coordinado ante cada avistamiento: “Lo primero es rodear la zona, evitar que se acerquen los perros y luego las personas. Esto despierta curiosidad, y se entiende, pero es lo primero que no hay que hacer”.
Por lo general, no se captura al animal: “El animal sigue su curso durante la noche, que es cuando son más activos. Se va sin problemas”, aseguró.
Solo se procede a la captura cuando existe un riesgo concreto, como en el caso de Cabaña Leiva: “Ahí sí debimos intervenir porque estaba en el patio de una casa. Eso ya genera una situación de conflicto”.
Recomendaciones ante la aparición de un puma
El director de Fauna dio recomendaciones claras para quienes puedan encontrarse con un ejemplar: “Lo primero es no alarmarse, sino ser precavido. Los movimientos bruscos generan tensión en los animales”.
Sugirió mantener la calma y evitar correr: “Quedarse quieto, movimientos tranquilos. Si el animal sigue su curso, disfrutarlo en la naturaleza”.
En caso de que el puma permanezca en un árbol o cerca de personas, pidió dar aviso inmediato a las autoridades: “Reportar a la fuerza de seguridad o a bomberos para que intervengan la zona”.
El caso del puma de Cabaña Leiva
Siroski también actualizó la situación del animal capturado hace unos meses: “El animal sigue aquí todavía porque estaba lastimado y sigue muy agresivo. Necesitamos evitar que vuelva a pasar por la misma situación”.
A partir de su comportamiento, descartó que se trate de un ejemplar criado en cautiverio: “Da toda la sensación de que es un animal silvestre. Estaba muy enojado. Si estuviera acostumbrado a personas, no reaccionaría así”.

