La causa por el homicidio de Jeremías Monzón sumó en las últimas horas un nuevo capítulo que excede el expediente judicial y se instala de lleno en el terreno de la exposición pública. Esta vez, no por una medida procesal ni por un avance en la investigación, sino por la difusión masiva de un video grabado minutos antes del crimen del joven.
El pedido fue claro y directo. A través de un mensaje público, el abogado Bruno Rugna, representante legal de la familia de la víctima, reclamó que se detenga la circulación de esas imágenes que comenzaron a replicarse en redes sociales y servicios de mensajería.
Se trata de un registro previo al hecho violento que terminó con la vida de Jeremías y que, según el planteo de la querella, no aporta información relevante y sólo profundiza el dolor de los allegados.
Dolor innecesario
Desde la defensa de la familia advirtieron que la viralización del material no sólo afecta emocionalmente a quienes atraviesan el duelo, sino que además expone de manera innecesaria a la víctima en sus últimos momentos con vida. En ese sentido, remarcaron que el contenido ya forma parte del análisis judicial y que su reproducción fuera de ese ámbito carece de sentido y responsabilidad.

Dr. Bruno Rugna; abogado de la familia de Jeremías.
El planteo también puso el foco en el rol de quienes comparten el video sin medir consecuencias. La difusión indiscriminada, señalaron, transforma un hecho trágico en material de consumo inmediato, despojándolo de contexto y de humanidad. Para la familia, cada reenvío se convierte en una nueva herida abierta.
Preservar la dignidad
Mientras la investigación avanza por los carriles formales y bajo reserva, el reclamo apunta a un límite ético: preservar la dignidad de Jeremías y resguardar a sus seres queridos en un momento de extrema vulnerabilidad. El mensaje busca, además, desalentar prácticas que suelen repetirse en casos de alto impacto y que terminan agravando el daño.
La causa judicial continúa su curso, pero el pedido es inmediato: frenar la circulación de imágenes que, lejos de esclarecer, multiplican el sufrimiento.
Con información de El Litoral

