50 años del golpe. El arzobispo de La Plata advirtió que “no se da vuelta una página como si nada hubiera pasado”

A cinco décadas del último golpe militar en Argentina, el arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, rechazó cualquier intento de olvido sobre el terrorismo de Estado. Durante una entrevista a Infobae, el religioso subrayó la necesidad de un ejercicio reflexivo constante e indicó: “No se da vuelta una página como si nada hubiera pasado”.

El referente eclesiástico explicó que la memoria íntegra sirve para comprender el presente y proyectar el futuro de la sociedad. Bajo esta línea de pensamiento, el titular platense afirmó: “Si no guardamos una memoria íntegra y luminosa de las tragedias que han pasado, en este caso en nuestro país, los seres humanos podemos cometer los mismos errores”.

Carrara repasó el rol de la jerarquía católica durante los años de plomo y recordó los pedidos de disculpas institucionales por la falta de firmeza ante los crímenes. El arzobispo reconoció las fallas del pasado y señaló: “La Iglesia como institución, sobre todo los obispos, en reiteradas ocasiones ha pedido un sincero perdón, por esos tiempos tan oscuros donde institucionalmente, por un lado, faltó tal vez mayor audacia o mayor compromiso”.

El arzobispo de La Plata alertó sobre los peligros actuales para la convivencia democrática frente al incremento de los discursos de odio en diversos ámbitos. El prelado vinculó el clima autoritario de la década del ’70 con las agresiones contemporáneas y advirtió: “Es un nunca más a todo tipo de violencia, que puede arrancar en una red social, que puede estar en un barrio, que puede estar en el Congreso de la Nación. La violencia de las palabras, a ella se le puede seguir la violencia de las acciones”.

El comunicado de la Conferencia Episcopal Argentina a 50 años del golpe

La Iglesia lanzó un fuerte mensaje en el que pidió “más memoria”, criticó a la política y advirtió sobre el avance del autoritarismo.

“El 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de una oscura noche en nuestra historia”, señalaron los obispos, al recordar el período de violencia que se extendió hasta el retorno democrático el 10 de diciembre de 1983. En ese sentido, remarcaron: “Hoy decimos de manera rotunda: ‘Nunca más’ a la violencia de la dictadura y ‘Siempre más’ a una democracia justa”.

En el documento, la Iglesia retoma conceptos del papa Francisco para advertir sobre el riesgo de olvidar el pasado. Citando la encíclica Fratelli Tutti, subraya que no es posible avanzar como sociedad sin memoria.

Los obispos plantearon la necesidad de sostener “viva la llama de la conciencia colectiva” y advirtieron: “Mutilar la historia abre la puerta a la posibilidad de repetir los mismos errores”.

En ese marco, hicieron hincapié en el dolor de las víctimas del terrorismo de Estado, especialmente en el de los familiares de desaparecidos, atravesados por la ausencia y la imposibilidad de despedir a sus seres queridos. “La memoria del terrorismo de Estado ha de conducirnos hacia una vida democrática más justa”, afirmaron.

Bajo la consigna “Queremos ser Nación”, el texto propone avanzar hacia una comunidad basada en la fraternidad y la inclusión, con especial atención en los sectores más vulnerables.

En línea con el pensamiento del Papa, la Iglesia remarcó que la democracia debe tener como objetivo el bien común y el desarrollo humano integral. “Mientras una parte importante del pueblo sufre la miseria, no podemos ser felices”, advirtieron.

También señalaron que una democracia se debilita cuando deja a personas afuera, no garantiza trabajo digno o no protege a niños y jóvenes frente a problemáticas como el consumo y la trata de personas.

En otro tramo, el documento advierte sobre el contexto actual: “Ahora bien, vivimos una época con una tendencia creciente al autoritarismo; un tiempo en que los populismos de distinto signo explotan la angustia de los ciudadanos, pero no representan el remedio de una vida buena. Un tiempo en que va predominando una ideología de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil, cuando la fortaleza de la democracia debería manifestarse en el cuidado a los más frágiles”.

Frente a esto, la Iglesia llamó a reconstruir el diálogo social y político, evitar las polarizaciones y rechazar toda forma de violencia, incluso en el lenguaje cotidiano y en las redes sociales.

En esa línea, retomó también un mensaje del Papa León XIV, quien instó a “desarmar el lenguaje” y reemplazar las palabras de odio por expresiones de respeto, esperanza y paz.

En la conclusión, la Conferencia Episcopal reafirmó su compromiso con el sistema democrático y destacó que este se basa en el respeto irrestricto de la dignidad humana.

“La democracia no admite la eliminación del adversario ni el derramamiento de sangre”, señalaron, al tiempo que destacaron la importancia de un Estado presente que garantice derechos, igualdad y participación.

Finalmente, el mensaje cierra con una invocación religiosa: un pedido a Dios por el país y a la Virgen de Luján para acompañar a la sociedad en la búsqueda del bien común y la solidaridad.

Con información de C5N

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