Emotivo acto de imposición de nombres de los excombatientes de Malvinas, Suboficial Miguel Van Eck (Sala de docentes), Guillermo Esteban Varela (sala 11) y soldado Osvaldo Alberto (aula 15), en la Escuela ° 431 “Martín Miguel de Güemes” de nuestra ciudad de San Justo.
Acto que contó con la presencia de las autoridades escolares encabezadas por su directora, Laura Fagioli, el Senador Rodrigo Borla, el Intendente Nicolás Cuesta, el presidente del HCM Matías Borla y Concejales de todos los bloques, excombatientes de la ciudad y de la provincia, docentes, alumnos, padres y público en general.
Allí uno de los momentos de honda emoción vividos fue, la lectura de la carta de Diego Varela Suboficial de la Armada Argentina a su padre, Guillermo Esteban Varela, uno de los homenajeados, que a continuación transcribimos:
“Buenas tardes
Primero quisiera agradecer a las autoridades de la escuela, a la Sra. Directora y a todos los que forman el personal de este establecimiento, muchas gracias por permitirme estar aquí. En segundo lugar, saludar a las autoridades provinciales y a todos los aquí presentes, vaya a uds. mis cordiales saludos.
Es un orgullo personal y profesional estar hoy aquí, en este homenaje a los hijos de esta ciudad, que en un momento de su vida fueron llamados a cumplir con el deber que juramentaron ante el pabellón nacional, a viva voz… aquel SI, JURO, que enorgullece a todo militar que inflo su pecho, con la convicción a flor de piel de que llegado el momento sería capaz de cumplir con ese juramento y a estos hijos de esta ciudad aquel dia les llego, como a muchos hijos de tantas ciudades.
Y ellos fueron a cumplir con su deber… algunos quedaron velando por siempre nuestra soberanía en aquellas frías tierras,o en aquellas gélidas aguas, o surcando los cielos en un vuelo eterno y muchos otros volvieron…como ellos, a quienes hoy tenemos aquí junto a nosotros.
Siempre pensé que las flores se otorgan en vida, y hoy es un ejemplo de ello y que mejor lugar para ello que esta escuela, donde ellos jugaron, estudiaron, se divirtieron, se criaron, pero por sobre todo recibieron esos valores necesarios para aprender a ser hombres de bien, a ser personas de bien: la honestidad, el respeto hacia el prójimo, la gratitud, la prudencia, el sentido de humildad, la lealtad, la empatía.
Hoy puedo decir con orgullo que todo aquel que conoció a mi papá en su profesión militar solo tiene palabrasde bien, pues en su vida estoy más que seguro que siguió estos valores que acabo de enumerar tanto quienes fueron sus subordinados que luego fueron mis superiores…y tanto como sus superiores que en sus últimos años de carrera también fueron los míos…jamás dijeron algo mal de él y aquí, en esta escuela, fue donde se forjó a ese hombre de bien…y hago extensivo este pensamiento para sus compañeros homenajeados aquí también, pues estoy seguro que también opinan así de ellos, estos hombres de bien hoy reciben un justo homenaje, pero el homenaje más importante es el que podemos darle a ellos en el día a día, de nieto a abuelo, de hijo a padre, de esposa a esposo, de sobrinos a tío de hermano a hermano…
Los nombres de ellos quedarán para siempre en la memoria de todos nosotros, quedaran para la posteridad en estas aulas quedarán para que algún chico curioso en el futuro quiera saber quiénes fueron, y surjan esas historias que de chico a todos nos resultan curiosas e intrigantes…
Por último…a estos héroes que hoy nos enorgullecen, y a todos los héroes que no volvieron, sepan que su camino es un ejemplo a seguir, que para la patria son héroes de guerra, pero para cada uno de nosotros son héroes de la vida y en forma personal, vos, PAPÁ, sos el héroe del cual me enorgullezco de tener en la vida.
GRACIAS.”

