24 de marzo de 1976: el día que la dictadura apagó al país, pero dejó prender la TV para ver a la Selección

Comunicado N° 23 de la Junta de Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas: “Se ha exceptuado la propagación programada para el día de la fecha del partido de fútbol que sostendrán las selecciones de Argentina y Polonia”

Fueron veintidós comunicados prohibitivos hasta llegar al número 23. El inicio del período más sangriento de la historia argentina, con el derrocamiento de María Estela Martínez de Perón y el ascenso de la Junta Militar liderada por Jorge Rafael Videla, el 24 de marzo de 1976, suspendió la actividad política, anuló derechos de los trabajadores, disolvió el Congreso y los partidos políticos e intervino los sindicatos, la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Confederación General Económica (CGE). También impuso el estado de sitio, destituyó gobernadores y jueces de la Corte Suprema e interrumpió toda la programación de radio y televisión. Pero, como una extraña excepción en el inicio del plan represivo y criminal, habilitó un solo espectáculo: el amistoso de la Selección argentina ante Polonia, durante la gira del equipo de César Luis Menotti por Europa del Este.

A las 13.30 del miércoles, un joven Fernando Niembro y ya un reconocido periodista deportivo como Enrique Macaya Márquez arrancaban la transmisión en Canal 7 en cadena nacional del encuentro de la Albiceleste, que salía a la cancha en el Slaski Stadium, de la ciudad industrial de Chorzow, ubicada a 300 kilómetros de Varsovia, en las últimas nieves de la primavera polaca. Tres horas antes, a 13.000 kilómetros de Buenos Aires, la triste noticia había sido asimilada por los jugadores cerca del almuerzo previo al partido. Las reacciones fueron diversas, pero los más afectados resultaron los delanteros Mario Kempes y Héctor “Gringo” Scotta, quienes manifestaron la intención de regresar al país. Más tarde, el partido se repitió en horario central a las 21.30, por orden del capitán de Corbeta Humberto Pascual D’Angelo y en una clara utilización política y de propaganda.

La Junta Militar, integrada por Massera, Videla y Agosti, entendió enseguida el papel socio-cultural y político del fútbol.

La Junta Militar, integrada por Massera, Videla y Agosti, entendió enseguida el papel socio-cultural y político del fútbol.

El “Comunicado 23”: la pelota como única excepción

El autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” entendió enseguida el papel socio-cultural y político del fútbol y ordenó continuar con la programación de partidos que había arrancado con la Unión Soviética, el 20 de marzo. La indicación llegó a la concentración argentina desde las más altas esferas de la Junta Militar y fue José María “el Gordo” Muñoz, la voz de Radio Rivadavia y reconocido colaboracionista, el encargado de darle la noticia a Pedro Orgambide (titular de la delegación). “No hay desgracias personales ni derramamiento de sangre”, expresó el “relator del pueblo”, imperturbable. El comentarista de Muñoz había sido Julio César Calvo, hermano de Adriana Calvo de Laborde, detenida-desaparecida y luego integrante de la Asociación de Detenidos-Desaparecidos.

A las 3:01 de la madrugada, la cadena nacional había anunciado el control operacional de las Fuerzas Armadas y la recomendación de un “estricto acatamiento” a las nuevas autoridades. Se prohibieron los espectáculos, se cortaron las transmisiones habituales y el país quedó sumergido en una programación vigilada. Sin embargo, en medio de la censura más férrea, irrumpió el Comunicado 23: “Se ha exceptuado la propagación programada para el día de la fecha del partido de fútbol que sostendrán las selecciones de Argentina y Polonia”.

Las tapas de los principales diarios del país durante los días del golpe de Estado de 1976.

Las tapas de los principales diarios del país durante los días del golpe de Estado de 1976.

La dictadura que robó niños, persiguió, secuestró, mató y desapareció gente habilitó el partido de la Selección argentina en su primer día de toma del poder. Las portadas de los diarios reflejaban el estado de ánimo de la época: mientras Clarín titulaba que las Fuerzas Armadas ejercían el gobierno, otro titular destacaba que “Argentina derrotó a Polonia”. En La Nación del 24 de marzo se informaba que “las Fuerzas Armadas asumen el poder y que se detuvo a la presidenta”: “Disolvióse el Parlamento; remoción de la Corte Suprema, prohíbese la acción política y gremial; oportunamente se nombrará presidente”, era la bajada. La Opinión del 25 de marzo informó: “Gobierna la Junta Militar”.

En el hotel de Polonia, el clima para los dirigidos por César Luis Menotti era de una incertidumbre total. Según recordaría años después Leopoldo Jacinto Luque, un silencio sepulcral invadió el comedor cuando se enteraron de la noticia; el primero en levantarse con lágrimas en los ojos fue Mario Alberto Kempes, seguido por un plantel que intuía que algo grave desgarraba a su país. La comitiva periodística, integrada por Fernando Niembro, de Canal 7, y Héctor Vega Onesime, de la revista El Gráfico; más Julián Pascual y Ramón Vinagre, dirigentes de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) acompañaba con la misma incredulidad de un plantel golpeado por la novedad.

Hugo Orlando Gatti fue la máxima figura de la Selección en la gira por Europa del Este: su pantalón largo y su gorra de lana fue la imagen del partido frente a Polonia.

Hugo Orlando Gatti fue la máxima figura de la Selección en la gira por Europa del Este: su pantalón largo y su gorra de lana fue la imagen del partido frente a Polonia.

La batalla de Chorzow: el nacimiento del ADN del campeón del mundo

La Selección argentina enfrentó en aquel fatídico 24 de marzo de 1976 a uno de los equipos más poderosos del mundo: la Polonia de Grzegorz Lato. El conjunto europeo atravesaba su época dorada, con una generación que brilló entre los años ‘70 y comienzos de los ‘80. Venía de consagrarse campeón olímpico en Múnich 1972, había alcanzado el tercer puesto en el Mundial de Alemania 1974 -tras una recordada victoria por 1-0 frente al Brasil de Rivelino- y meses después sumaría otra medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. Otra de las figuras más destacadas de ese gran equipo polaco era Kazimierz Deyna, quien fue protagonista en el recordado Mundial 78, tras patear el penal que Ubaldo Matildo Fillol le atajó en Rosario, en la resurrección de la Albiceleste en el Gigante de Arroyito. Además, el volante Zbigniew Boniek, compañero de Michel Platini en Juventus, completaba un plantel de novela.

La delegación argentina en Moscú, en plena gira por Europa del Este.

La delegación argentina en Moscú, en plena gira por Europa del Este.

Con la mira puesta en el Mundial ‘78, se organizó la primera gira importante del conjunto nacional, que incluía partidos contra selecciones y equipos de clubes europeos que se encontraban en el tope del ranking mundial. El DT César Luis Menotti, quien llevaba un año y medio en la Selección y había reorganizado desde las bases al equipo con un trabajo pocas veces visto hizo una gran convocatoria, aunque dejó fuera a Ubaldo Matildo Fillol, Juan José López y Norberto Alonso, tres futbolistas de uno de los mejores equipos de River de la historia, por priorizar la Copa Libertadores antes que el cuadro nacional.

La delegación argentina estaba compuesta por mayoría de jugadores que terminaron formando parte del plantel del ’78. Para esa gira Menotti llevó a: Hugo Gatti, Roberto Mouzo, Alberto Tarantini, Marcelo Trobbiani (Boca Juniors); Jorge Carrascosa, Osvaldo Ardiles, René Houseman (Huracán); Jorge Olguín, Héctor Scotta, Ricardo La Volpe (San Lorenzo); Leopoldo Luque, Daniel Passarella (River Plate); Mario Kempes, Daniel Pedro Killer (Rosario Central); Ricardo Bochini (Independiente); Américo Gallego (Newell’s), Pablo de las Mercedes Cárdenas (Racing) y Luis Ludueña (Talleres de Córdoba).

Polonia era la sensación de Europa, con la medalla de oro en Múnich '72 y un tercer puesto en el Mundial '74.

Polonia era la sensación de Europa, con la medalla de oro en Múnich ’72 y un tercer puesto en el Mundial ’74.

El domingo 14 por la noche el plantel partió desde Ezeiza en un agotador viaje de 50 horas: Buenos Aires – Las Palmas – Madrid – París – Zurich (descanso en un hotel) – Varsovia – Moscú – Kiev. A la Albiceleste la recibió una Kiev completamente cubierta de nieve. La delegación se entrenó en los días previos bajo un frío intenso y también tuvo tiempo para actividades protocolares: visitó la fábrica textil Darnitski y asistió a una función del circo ucraniano, donde los jugadores quedaron asombrados por un espectáculo pocas veces visto.

El primer rival sería la URSS en la ciudad de Kiev (hoy, Ucrania), el 20 de marzo. La temperatura rondaba los 10 grados bajo cero y el estadio central de Kiev, colmado por 38 mil espectadores que acudieron a alentar a su seleccionado, lucía completamente cubierto de nieve. Argentina formó con: Gatti; Tarantini, Olguín, Killer, Carrascosa; Ardiles, Trobbiani, Gallego, Bochini; Luque y Kempes, autor del único tanto del encuentro. En el segundo tiempo, hacía su debut un tal Daniel Alberto Passarella (también lo hizo Jorge Olguín), que dos años más tarde levantaría la primera Copa del Mundo en el país, con la cinta de capitán y los dictadores Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti como anfitriones.

Gatti, Gallego y Tarantini defienden ante un ataque polaco.

Gatti, Gallego y Tarantini defienden ante un ataque polaco.

El partido fue recordado por la consagración del arquero Hugo Orlando Gatti, “el león de Kiev”, quien fue la figura y se encaminaba a ser el titular de la Selección en la cita mundialista, pero el Loco sufrió una seria lesión en la rodilla jugando la Copa Libertadores del 77 con Boca que lo marginó del campeonato. “Contra la Unión Soviética en Kiev las hice todas. Para entonarme, tomé un poco de whisky y el Flaco Menotti lo sabía. Yo tenía una botellita al lado del poste y cada tanto tomaba un traguito para motivarme y por el frío tremendo que hacía. Como ese partido, no habrá ninguno igual”, expresó Gatti, tras un encuentro inolvidable. Fue el último partido en democracia de la Selección.

El 24 de marzo, con la triste noticia a cuestas, la Selección argentina saltó al Slaski Stadium, ante 60.000 polacos, y logró una victoria que nadie tenía en los planes. Con figuras como Gatti, con pantalón largo y un gorro de lana, Daniel Killer, Américo Gallego y Ricardo Bochini, la Albiceleste se impuso 2-1. “Tuve la suerte de hacer un lindo gol tras una asistencia de Leopoldo Luque, pero no tuve ni tiempo de festejar, porque automáticamente me reemplazó por Houseman, que convirtió el segundo y ganamos 2-1″, relató el Gringo Scotta, dueño del récord histórico e imbatible del fútbol argentino al marcar 60 goles en una misma temporada (1975). Fue un triunfo deportivo en medio de la mayor derrota civil de la Argentina.

Trobbiani y Tarantini durante el partido con Polonia.

Trobbiani y Tarantini durante el partido con Polonia.

De Europa a un país militarizado: el regreso más oscuro de la Selección argentina

La gira continuó con una derrota 2-0 ante Hungría, la tarde del sábado 27, en el Estadio del Pueblo (Nepstadion), hoy llamado Ferenc Puskás, ubicado en la ciudad de Budapest. Luego, cayó 2-1 (gol de Luque) frente al Hertha en Berlín Occidental, el lunes 29; y cerró con un empate sin goles ante el Sevilla, el 1º de abril de 1976, ante 20 mil personas, en el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán en España. Los dos últimos encuentros ni siquiera fueron televisados. El golpe de Estado había calado duro en el ánimo del equipo, que poco pudo hacer en los últimos tres encuentros. Tres días después, Menotti y la Selección regresaban al país.

Cuando la gira europea llegó a su fin el 3 de abril, los jugadores se encontraron con un país irreconocible. “Nos fuimos en democracia. Cuando volvimos, en el aeropuerto de Ezeiza había más soldados que en la Segunda Guerra Mundial”, recordó años después Luque. Menotti, impactado, presentó su renuncia de inmediato, aunque fue convencido de seguir por Alfredo Cantilo, el nuevo interventor de la AFA, quien defendió su proyecto a pesar de las presiones de la cúpula militar.

A 50 años de aquel día, el partido en Chorzow permanece como una metáfora perfecta de la manipulación. La dictadura militar lo utilizó para demostrar que todo seguía funcionando normalmente. Mientras la sociedad argentina se sumergía en la oscuridad de las detenciones ilegales y las desapariciones, la televisión mostraba un triunfo lejano, una distracción programada bajo el rigor de un comunicado militar. Aquel 24 de marzo, la Selección ganó en la cancha, pero el país comenzó a perderlo todo.

El gran futbolista polaco Kaszmierz Deyna intenta el remate al arco, pese al cruce de Trobbiani y las miradas de Gallego, Daniel Killer y Olguín.

El gran futbolista polaco Kaszmierz Deyna intenta el remate al arco, pese al cruce de Trobbiani y las miradas de Gallego, Daniel Killer y Olguín.

Síntesis del partido entre Polonia y Argentina del 24 de marzo de 1976

Polonia: Stanislaw Burzynski; Antoni Szymanowski, Wladyslaw Zmuda, Jerzy Gorgon, Wojciech Rudy; Leslaw Cmikiewicz, Janusz Kupcewicz, Kazimierz Deyna; Grzegorz Lato, Andrej Szarmach y Kazimierz Kmiecik (Zbigniew Boniek). DT: Kazimierz Gorski.

Argentina: Hugo Gatti; Alberto Tarantini, Jorge Olguín, Daniel Killer, Jorge Carrascosa; Marcelo Trobbiani, Américo Gallego, Ricardo Bochini; Héctor Scotta (René Houseman), Leopoldo Luque y Mario Kempes. DT: César Menotti.

Argentina y Polonia, en la previa del partido en el estadio Slaski Stadium, ante 60.000 personas.

Argentina y Polonia, en la previa del partido en el estadio Slaski Stadium, ante 60.000 personas.

Con información de C5N

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