Más casos de tuberculosis, sífilis, tos convulsa, meningitis y sarampión: “Hay que volver a vacunar en las escuelas”

El médico y ex director ejecutivo de Pami durante el gobierno de Cambiemos, Carlos Regazzoni, describió un complejo panorama del sistema sanitario argentino con datos alarmantes como la caída del nivel de vacunación infantil, el agravamiento de indicadores como la estatura y número de piezas dentarias en la población, y un desgaste en el financiamiento de la salud. En ese sentido, planteó una serie de desafíos como “volver a vacunar en las escuelas”, rediagramar el sistema a través de “agencias regionales de salud” en lugar de los ministerios provinciales, y fortalecer los recursos económicos para su sostenimiento, entre otros.

El especialista también habló sobre el caso del fentanilo contaminado al que calificó como el “evento más trágico de la historia sanitaria mundial con medicamentos de baja calidad” y al que relacionó con “una mala práctica de fabricación” más allá de las “inobservancias y negligencias” por parte de los responsables de los controles en el marco de una “Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) politizada”.

Regazzoni presentará en diciembre su último libro “Inteligencia Artificial y Universidad” y a manera de adelanto dialogó a solas con Rosario3.

–¿Qué visión tiene sobre el caso del fentanilo contaminado?

No hemos caído en la magnitud todavía. Es un evento por medicamento de baja calidad que está entre los más graves de la historia de la salud mundial. En Haití hubo otro caso con un jarabe contaminado para chicos donde le cambiaron el solvente que provocó la muerte de unos 70 chicos. Con el fentanilo contaminado tenemos más de 170 muertes y posiblemente sean el doble.

–Más allá de la causa judicial, ¿cómo cree que haya podido suceder semejante evento?

–El tipo de contaminación, que ocasionó la muerte de las personas internadas en terapia intensiva y recibían ampollas de fentanilo para adaptarlos a la respiración artificial, ocurre casi exclusivamente cuando hay una mala práctica de fabricación del producto. Las dos bacterias que se encontraron en las ampollas y en las personas no ocurren en la naturaleza de un laboratorio espontáneamente o que alguien las haya ingresado. Estas bacterias llamadas oportunistas sólo crecen cuando se utiliza un circuito de agua inapropiado. No hay duda de que hubo una mala práctica de fabricación con lo cual agrava más la situación.

–¿Cuál es su opinión con respecto a la reacción de las autoridades de Salud frente al hecho?

–Al principio de mucho desconcierto, incluso todavía no se termina de poner en claro la situación. El Ministerio cambió la autoridad, hizo sumarios y no sé cómo va a seguir; pero esto es muy serio. La gran falla estuvo en la Anmat, un organismo politizado y en un contexto de veinte años de salud politizada. No es racional que cambie un director de hospital cuando cambia un intendente o un gobernador porque no tiene nada que ver la filiación política del gobernante de turno. El Anmat también sufrió ese tipo de embates. Se hicieron a lo largo de estos diez años muchas advertencias sobre el funcionamiento de este laboratorio (NHF Pharma) y no es algo nuevo. Se llega a la tragedia del fentanilo después de una larga historia de inobservancias y negligencias que de hecho habían sido inspeccionadas y advertidas, y uno puede sospechar que hubo una intromisión de la política para que este tipo de fabricantes pudiera seguir adelante sin verse obligado a mejorar sus prácticas. Esto es un tema regulado en todo el mundo, incluso en la Argentina, con enormes regulaciones y estándares de calidad bajo manuales internacionales. (En este caso) se obvió todo eso y a la vista de la autoridad pública.

–¿Tenía contactos con ese laboratorio cuando estuvo al frente del Pami?

–No tuve contactos. Siempre defendí la política de compras y los convenios que eran con la industria farmacéutica y con las cámaras. El Pami no se metía en la marca de los medicamentos sino que las elegían el médico, el paciente y el farmacéutico. Nosotros sólo financiábamos con un precio de lista menos un descuento importante.

–¿Cómo ve hoy al Pami?

–Debe tener problemas para financiarse como el resto (del sistema sanitario) porque la crisis de la inflación durante el gobierno de Alberto Fernández generó un descalce muy grande de los haberes en relación a los precios de la salud. Muchos componentes están a precios internacionales y encima hubo una caída en los ingresos de los médicos después de la pandemia. Si el Pami ya tenía antes problemas para financiarse, ahora es mucho más grave. Hay que tener en cuenta que un cuarto de los fondos para el Pami viene de los haberes jubilatorios y los otros cuartos de los salarios de la población. Lamentablemente tiene serios problemas financieros y eso desencadena lo demás porque los costos tienden a subir pese a que en estos dos años los precios nacionales estuvieron planchados en cambio los internacionales aumentaron en relación al dólar. Cuando afectas las finanzas afectas la capacidad distributiva y ahí empiezan los problemas serios.

–La situación del Pami no escapa a la realidad del sistema sanitario, ¿no?

–Argentina viene de un desmanejo muy grande en salud, esa es la realidad. La vacunación es un ejemplo. Al final se sabe la cifra real que el 40 por ciento de los chicos que ingresan a primer grado no tiene completo el calendario de vacunación. Por lo tanto, estamos muy lejos de la inmunidad de rebaño que se genera con el 90 por ciento de vacunados. En los últimos 30 años ninguna jurisdicción nunca cumplió con el calendario de vacunación y así llegamos a hoy con que se han duplicado los casos de tuberculosis, triplicado los de sífilis, duplicado los de tos convulsa, aumentaron los casos de meningitis y se han incrementado por mil los casos de sarampión. A eso le tenemos que agregar el empobrecimiento de la población y eso agrava la situación sanitaria siempre. Tomo sólo dos indicadores. Uno es que Argentina se ha quedado en estatura, somos más bajos y hay un amesetamiento en la estatura de los chicos: antes éramos 7 centímetros más bajos que los holandeses y ahora somos 9 más bajos, y éramos 5 centímetros más bajos que los coreanos y ahora medio centímetro más. El otro tiene que ver con las piezas dentarias, el 4 por ciento de los jóvenes tiene 20 menos piezas dentarias definitivas cuando deberían ser 30. También hay un problema nutricional; no nos tiene que extrañar que en las poblaciones más vulnerables como en los niños y el 40 por ciento de la población adulta tengamos casos de diabetes o hipertensión arterial. La gran pregunta es: ¿qué se hizo en los últimos treinta años?

–¿Cómo se sale de esta coyuntura?

–Tengo una mirada distinta a lo que se dice hoy. No creo que existan 24 políticas de salud provinciales, aunque se reúnan o se coordinen, es un ruido, no es lógico y es una ineficiencia permanente del sistema. Hay que ir a una gestión regional de la salud siguiendo el espíritu de la Constitución nacional de 1994, agrupar a los ministerios provinciales, no tiene sentido tener un ministerio de salud por cada provincia, porque no se puede seguir teniendo una política propia por cada distrito. Hay que avanzar a nuevos modelos de agencias regionales donde varias provincias se juntan y abordan los problemas de salud. Hay que fortalecer el Pami y es necesario recomponer haberes jubilatorios y el ingreso de trabajadores formales mediante una reforma laboral que permita aumentar el número de gente en blanco que haga aportes al sistema para financiarlo. Y hay que revisar gastos políticos innecesarios y derivar eso a la salud. Santa Fe gasta el doble que la legislatura de la comunidad de Madrid, es irracional. La mitad de las legislaturas provinciales tiene mayor presupuesto que el del hospital Garraham donde hay 6 mil empleados, se hacen 30 mil cirugías por año y 600 mil consultas pediátricas.

–Habló de Santa Fe, una provincia que invierte mucho en salud y su sistema es un modelo donde muchos se referencian.

–Esto hay que verlo desde los resultados y no de los recursos. No es echar culpas sino buscar soluciones, pero primero dejar en claro los resultados actuales. A partir de ahí hay que tener un plan nacional, fijar como prioridad bajar la mortalidad infantil en todos los lugares donde la mayoría de los nacimientos ocurre en los hospitales, y volver a tener el 90 por ciento de los chicos vacunados. Para esto último hay que volver a la salud en las escuelas. Se dan clases de salud sexual y les dan preservativos y no se vigilan que estén vacunados o que tengan la vacuna contra el HPV. Se debe re-vincular la salud con la escuela porque es el único lugar del Estado donde vas a estar más tiempo en tu vida salvo que trabajes en lo público: cuatro horas por día, 180 días de clase y siendo observado por oficiales públicos. Es indispensable contar con efectores de atención primaria por encima de la atención clásica. Otro desafío es avanzar en sistemas de salud con Inteligencia Artificial (IA). Los modelos epidemiológicos predictivos son una gran revolución, aplicar otros modelos para hacer una correcta planificación sanitaria, ver cómo se desarrollan las enfermedades y redirigir estrategias. Para ello se requiere de una estrategia en la formación de recursos humanos en salud. Todo exige un enorme compromiso y no sólo mirar al ministerio de Salud ya que lo primero es que los distritos se pongan de acuerdo en hacer estrategias regionales. Y por último enfrentar un desafío mayúsculo: cómo financiar la salud de acá en adelante. La pirámide poblacional será cada vez peor con menos nacimientos y una fuerza laboral que se contrae debilitando el financiamiento.

–¿De qué manera aplicar la IA a la salud?, ¿cómo lo hacen otros países?

–En Sudamérica, Chile y Brasil están a la vanguardia, especialmente Brasil. Otro es Europa, en Gran Bretaña hay sistemas ambientales para la IA administrativa y se están aplicando modelos de consultas en kinesiología con avatares y guías para ejercicios virtuales. Esto ayuda a una mejor calidad para el diagnóstico en distintos puntos del país. Para ello hay que capacitar al recurso humano, médicos y enfermeros no pueden ser amenazados por el cambio y deben ser parte del mismo. Estamos en un momento bisagra en la historia de la salud, por primera vez una máquina puede diagnosticar.

–¿Se perdió una oportunidad durante la presidencia de Mauricio Macri?

–Tengo aprecio personal con Macri, siempre soy un agradecido. Pero se cometieron errores, la Jefatura de Gabinete llevó adelante una gestión donde se privilegiaron preferencias políticas y el país no estaba preparado en ese momento para el cambio que hoy está haciendo (Javier) Milei que coincide mucho con el proyecto de Macri. Fue quizás una preparación, fue un mérito enorme que un gobierno no peronista haya concluido el mandato y encima entregó un país funcionando. Quiero que a este gobierno le vaya bien. Argentina no crece nada económicamente desde 1974 y nunca dejó de aumentar la pobreza, en ninguna jurisdicción nunca se mejoró la calidad educativa en los últimos 25 años. Es evidente que hay que buscar alternativas, cambiar el paradigma, no enojarse ni culparse, esto requiere de idoneidad técnica, y avanzar sobre los grupos que quieren defender sus privilegios en detrimento del bien común.

Con información de Rosario 3

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