Ante cientos de personas y desde un altar montado en la avenida 3, a metros de donde hace tres años fue asesinado Báez Sosa, el obispo marplatense monseñor Gabriel Mestre, quien era arzobispo de Villa Gesell al momento del crimen, pidió justicia por Fernando y paz para sus padres, Graciela y Silvino.
En primer lugar, Mestre oró “por el eterno descanso de Fernando, para que el Señor lo tenga en su gloria y dé fortaleza y consuelo a todos sus familiares y amigos, especialmente a sus papás Graciela y Silvino”.
Luego, destacó el pedido de justicia “ante un crimen tan dramático”, que es “necesaria para sanar, al menos en parte, el daño provocado y honrar la memoria de quién ha sido brutalmente asesinado”.

