El gobierno de Javier Milei publicó con retraso el Anuario de Estadísticas Vitales 2024, que reveló un retroceso en indicadores claves de salud: la mortalidad infantil se incrementó en 0,5 puntos y la materna, en 1,2. Esto ubica al país ante un quiebre y es una muestra de lo que logró la administración libertaria tan solo en su primer año.
El médico sanitarista Mario Rovere aseguró a C5N que el incremento de este “indicador duro” no es casual, sino que responde a factores socioeconómicos como la pérdida del poder adquisitivo, con la inflación como un factor determinante, sobre todo el efecto post electoral.
“La gente no llega al hospital porque no tiene plata”: el ajuste del bolsillo y su impacto en la mortalidad infantil
El “plan motosierra” de Milei sobre el sistema sanitario interrumpió décadas de descenso de la mortalidad infantil en Argentina. En este contexto, los efectores de salud denuncian que la falta de insumos críticos y el recorte en la atención neonatal fueron los factores determinantes para que la tasa saltara del 8 al 8,5 por mil en 2024.
Rovere, actual Director de la Escuela de Gobierno en Salud Floreal Ferrara del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, puso el foco en la pérdida de capacidad adquisitiva como el factor que desconecta a la población de los hospitales.
El pediatra detalló a C5N que este fenómeno se observa claramente en los márgenes urbanos: “En el tercer anillo del conurbano, en los primeros meses del 2024, la gente no llegaba a los hospitales porque no tenía dinero para el transporte”.
En el Conurbano bonaerense, el costo del transporte y los gastos indirectos impidieron que miles de personas asistan a controles críticos durante 2024. “Si tengo que elegir entre el daño por la reducción del presupuesto y el daño directo al bolsillo, elijo el gasto al bolsillo, porque reduce la accesibilidad incluso a los servicios gratuitos por los gastos indirectos que supone asistir al hospital”, explicó el especialista.
Esta situación genera una inseguridad crítica en el proceso de embarazo, parto y puerperio, porque la falta de recursos para pagar el transporte, los medicamentos básicos o una alimentación adecuada deja a miles de gestantes fuera del sistema de monitoreo. Hoy se traduce en el aumento de la mortalidad neonatal y materna.
Otro claro ejemplo del costo del ajuste en salud es el Hospital Garrahan, referente de atención pediátrica en Latinoamérica, que sufre graves recortes mientras la mortalidad infantil sube. La falta de insumos y los salarios de miseria profundizan el riesgo operativo en la alta complejidad.
¿Cómo se mide la vida y la muerte en Argentina?
Para comprender el impacto del ajuste, es necesario desglosar los términos técnicos que definen la salud de una población. La tasa de mortalidad no es solo un porcentaje; es el dato más preciso de la justicia social en un país.
La Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) se calcula como el número de muertes de niños menores de un año por cada 1.000 nacidos vivos en un período determinado, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La Mortalidad Neonatal refleja los fallecimientos en los primeros 28 días de vida. Está íntimamente ligada a la atención médica (calidad de las neonatologías, tecnología y equipamiento, como el que hoy falta en el Garrahan). La Mortalidad Post-neonatal ocurre desde los 28 días hasta el año. Está vinculada al entorno social (nutrición, agua potable, vivienda y la capacidad del bolsillo de los padres para sostener la crianza).
La Tasa de Mortalidad Materna (TMM) mide el número de muertes de mujeres por causas relacionadas con el embarazo, parto o puerperio por cada 100.000 nacidos vivos. Es el indicador de mayor desigualdad, porque revela si el Estado garantiza controles prenatales, acceso a hospitales y atención de emergencia.
Como señaló el Dr. Mario Rovere, si la madre “no llega al hospital porque no tiene plata para el colectivo”, este indicador sube inevitablemente, rompiendo la seguridad del proceso reproductivo.
Uno de los puntos más dolorosos del Anuario de Estadísticas Vitales 2024 es que el aumento de la mortalidad se da en causas que la ciencia ya sabe cómo prevenir: la mayor parte de la mortalidad infantil en Argentina responde a causas sociales reducibles.
En el caso de la Provincia de Buenos Aires, se alcanzó la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia: de 9,1 fallecidos por cada mil nacidos vivos en 2019 se llegó a 7,6 en 2023. Este descenso sitúa a la provincia por debajo de la media nacional y es el resultado de una estrategia integral basada en el fortalecimiento del sistema de salud y la protección social.
Los ejes del Ministerio de Salud provincial se enfocan en la gestación y el primer año de vida: se gestionó una Red de derivaciones perinatales, se continúa con el Programa Qunita y fortalecimiento pediátrico a través de más salas de Unidad de Terapia Intensiva (UTI) y más recursos humanos en neonatología y pediatría.
Un factor determinante fue el abordaje de las infecciones respiratorias en los menores con la obligatoriedad y gratuidad de la Vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) para embarazadas (semanas 32 a 36). En resumen, se mantuvieron las coberturas de vacunación altas frente al abandono en las políticas nacionales.
En la PBA el abordaje es integral, porque no solo se trata de una mejora desde el punto de vista de los datos médicos, y de la Salud, sino que hay condiciones estructurales como la vivienda, la alimentación y la captación temprana de las poblaciones más vulnerables que se mejoraron.
Esta es la tarea que debería cumplir el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Petovello, que abarca áreas clave como el desarrollo social y la protección de las poblaciones más vulnerables. A pesar de que las partidas de asistencia para este segmento aumentaron con este Gobierno, las medidas para el achicamiento del Estado (con más de 60 mil despidos), el aumento de los servicios públicos y el recorte en Salud, Educación y Discapacidad, en un contexto de inflación y devaluación, atacan directamente la vida de este sector de la población.
La Mortalidad Infantil: el resultado del retiro del Estado
El último Anuario de Estadísticas Vitales revela que el incremento en las muertes de lactantes no responde a factores médicos inevitables, sino al deterioro de las condiciones de vida y fallas en la prevención que el país ya había logrado superar.
Alicia Stolkiner, especialista en Salud mental, remarcó a C5N que “reducir la mortalidad infantil implica la aplicación de políticas públicas, de cuidado integral de la salud materno infantil con una estrategia de Atención Primaria Integral y niveles de complejidad que garanticen la continuidad de cuidado”.
El aumento de la mortalidad infantil en Argentina es la consecuencia última de un sistema de salud fragmentado y desfinanciado. La brecha abismal de cifras entre jurisdicciones (como Corrientes vs. CABA) evidencia que hoy determina la probabilidad de supervivencia de un recién nacido.
Stolkiner subrayó la visión estadista del Dr. Arturo Oñativia, ministro de Salud del presidente Arturo Illia, quien sostuvo que “descentralizar la salud sin considerar los recursos nacionales es condenar a las provincias más pobres a servicios de salud deplorables”. Es decir que, mientras el Estado se retira, la geografía de la pobreza se convierte en una sentencia.
Hoy, el ajuste fiscal y la caída estrepitosa del salario real marcan la agenda de Milei y son una barrera para el acceso a la salud, que dejó de ser un derecho universal para transformarse en un privilegio condicionado por el bolsillo.
Con información de C5N




