La zona norte de la provincia de Santa Fe atraviesa un momento de extrema preocupación debido a la crisis que afecta a la curtiembre Arlei, ubicada en la ciudad de Las Toscas. El sindicato de trabajadores de la industria del cuero advirtió que la planta opera con niveles de producción históricamente bajos, lo que pone en riesgo el sustento de cientos de familias de la región.
Carlos Cardozo, secretario adjunto del gremio, mantuvo encuentros con legisladores en la Cámara de Diputados de la provincia para plantear la gravedad de la situación y gestionar ayuda tanto del gobierno provincial como del nacional.
Según explicó Cardozo, la crisis responde a una combinación de factores externos y cambios en el mercado global. Por un lado, la apertura de las exportaciones permite que los frigoríficos envíen el cuero al exterior “en crudo”, es decir, sin tratamiento previo. Esto desabastece a las curtiembres locales, que deben salir a buscar materia prima de calidad en un mercado con poca oferta.
“En los años 2009 o 2010, la producción diaria era de 8.500 cueros. Hoy apenas llegamos a 4.900, y hubo meses a finales del año pasado donde no superábamos los 3.000. Es una baja de más del 50%”, detalló el dirigente sindical. A esto se suma la tendencia global de un menor uso del cuero en diversas industrias, lo que profundiza el declive de la actividad.
El impacto social en Las Toscas y zona de influencia
La planta de Arlei es el motor económico no solo de Las Toscas, sino también de localidades vecinas como Villa Ocampo, Florencia, El Rabón y Hardy. En sus épocas de mayor esplendor, la firma llegó a emplear a más de 1.200 operarios; actualmente, la nómina se redujo a unos 650 trabajadores.
“Nos preocupa la ciudad y nos preocupan los afiliados. En una ciudad chica nos conocemos todos; salís al supermercado y te cruzás con el compañero que teme por su puesto. El clima es de mucha incertidumbre”, manifestó Cardozo.
Pese a la crítica situación, desde el sindicato destacaron que mantienen un diálogo fluido con los empresarios para buscar alternativas que eviten nuevos despidos. El año pasado, la empresa ya debió desvincular a 200 personas ante la imposibilidad de sostener los costos con tan baja producción.
“No vamos con los ‘tapones de punta’ a hacer paros, vamos a dialogar para ver qué solución encontramos y cómo podemos continuar”, afirmó el representante gremial. Además de la estabilidad laboral, el sindicato manifestó su preocupación por las dificultades que empieza a experimentar la obra social del sector debido a la caída de los aportes y la situación económica general.
Desde el gremio esperan que la intervención de la provincia permita establecer un canal de comunicación directa con los empresarios para definir puntos clave que permitan reactivar la planta y asegurar la fuente de trabajo en el norte santafesino.
Con información de LT10

