El tiroteo en una escuela de San Cristóbal dejó una marca imposible de borrar. Este martes, a 24 horas del ataque en el que un alumno de 15 años disparó contra sus compañeros y mató a Ian, el cortejo fúnebre pasó por el Club Independiente, donde el adolescente jugaba al fútbol. Allí, entre aplausos, banderas y lágrimas, la comunidad le dio su último adiós.
El último paso de Ian por su club
A unos 900 metros del cementerio municipal, el cortejo se detuvo frente al Club Atlético Independiente. Allí lo esperaban cientos de chicos, adolescentes, entrenadores y familias formaban una fila silenciosa. En sus manos, banderas rojas con frases que hablaban de pertenencia y amor:
“La locura de amarte”, “Escuelita Club Atlético Independiente”. El color lo envolvía todo. Era el color del club. El color de Ian.
“Venimos a despedir a un amigo”
Entre quienes esperaban estaba Juan Rafael Alesóo, vecino de toda la vida del barrio. “Venimos a despedir una víctima, un amigo y un compañero de los chicos”, dijo, con una flor en la mano y una bandera atada.
Quién era Ian dentro del club
Ian tenía 13 años. Había empezado una nueva etapa: el secundario y también una nueva categoría en el club. Jugaba en Independiente desde hacía tres años.
Cristian Sánchez, coordinador, lo describió sin dudar: “Era un chico muy buen pibe, respetuoso, no era problemático”. Contó que era más bien callado, pero que con sus compañeros se soltaba.
“Nunca tuvo un problema de disciplina”, aseguró.
“Era un buen compañero”, resumió. La noticia, dijo, dejó al club sin herramientas. “Uno no está preparado para estos momentos”.
Aplausos, llanto y un grito
Cuando el coche fúnebre llegó, la escena se quebró. El cortejo avanzaba acompañado por autos y motos. Personal municipal abría camino. Todo se volvió lento.
Entonces, el silencio se rompió. “¡Vamos, campeón!”, gritaron.
Con información de Aire de Santa Fe

